A veces, la vida nos lleva con tanta prisa que casi sin darnos cuenta empezamos a funcionar en piloto automático. Vamos haciendo lo que toca, cumpliendo con las responsabilidades, atendiendo las necesidades de los demás, resolviendo una cosa detrás de otra… y seguimos avanzando, muchas veces sin preguntarnos demasiado cómo estamos nosotrxs en medio de todo eso.
Y entonces, puede que aparezca una sensación que tenga que ver con el cansancio, la desconexión o un grito interno de que algo no marcha bien. Por esto, es importante de vez en cuando parar y hacernos una pregunta sencilla pero poderosa: ¿dónde estoy yo en todo esto?
Porque a veces estamos tan acostumbrados a mirar hacia fuera que nos olvidamos de volver la mirada hacia dentro. De escuchar qué sentimos, qué necesitamos, qué nos pasa realmente.
Y quizá, ese pequeño gesto de parar, de escucharnos y de darnos un espacio, puede ser el primer paso para volver a encontrarnos.
La Terapia Gestalt es una forma de psicoterapia que nos invita justo a esto: a parar, escucharnos y volver a contactar con nuestra propia experiencia. Es un espacio de acompañamiento donde poder mirar lo que nos ocurre con más calma, curiosidad y amabilidad.
Desde este enfoque, no somos un conjunto de problemas que hay que solucionar. Somos personas con una historia, unas emociones, unas necesidades y unos recursos que a veces quedan escondidos. La terapia se convierte en un lugar donde poder reencontrarnos con todas estas cosas.
¿En qué se basa la Terapia Gestalt?
La Terapia Gestalt pone el foco en tres pilares fundamentales: el Aquí y Ahora, la Consciencia y la Responsabilidad.
El Aquí y Ahora: volver al momento presente
Uno de los principios más importantes de la Terapia Gestalt es la atención al momento presente. Fritz Perls, uno de los creadores de este enfoque, defendía la importancia de observar qué está ocurriendo en cada momento: qué sentimos, qué pensamos, qué hacemos y cómo nos relacionamos (Perls, 1976).
Muchas veces vivimos atrapadxs en lo que pasó o preocupadxs por lo que podría pasar. La Terapia Gestalt nos ayuda a volver al momento presente, porque es desde ahí, desde donde podemos empezar a hacer cambios.
La Consciencia: empezar a darnos cuenta
La Consciencia es una pieza clave en el proceso terapéutico. No se trata de juzgarnos ni de buscar qué está mal en nosotrxs, sino de aprender a escucharnos.
A través de la terapia podemos observar nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestras sensaciones corporales y los patrones que repetimos en nuestra vida.
Como explican Perls, Hefferline y Goodman en Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana (1951), la experiencia de la persona siempre está relacionada con el entorno y con la forma en la que establece contacto con el mundo.
Cuando empezamos a vernos con más nitidez, aparece algo muy valioso: la posibilidad de elegir.
La Responsabilidad: recuperar nuestro lugar
En Terapia Gestalt, la Responsabilidad no significa cargar con todo ni exigirse más. Tampoco tiene que ver con la culpa. Significa reconocer nuestra capacidad de responder a nuestra propia experiencia y de participar activamente en nuestra vida (Perls, 1976; Yontef, 1997).
Es preguntarnos: ¿qué necesito?, ¿qué estoy haciendo?, ¿qué puedo cambiar?, ¿qué quiero construir?, etc.
Cuando desarrollamos una mayor consciencia de lo que vivimos, también ampliamos nuestra capacidad de elegir cómo queremos responder. En este sentido, la responsabilidad no resulta una carga, sino que es una poderosa herramienta. Nos ayuda a pasar de reaccionar automáticamente a decidir, poco a poco, cómo queremos estar en el mundo y cómo queremos relacionarnos con el mismo (Peñarrubia, 2008; Yontef, 1997).
El vínculo terapéutico: una relación humana
Uno de los aspectos más bonitos de la Terapia Gestalt es la importancia que da al vínculo entre terapeuta y persona.
La terapia no es solo hablar de lo que ocurre fuera de la consulta, sino también experimentar una relación basada en la presencia, la escucha y la autenticidad.
Como señala Francisco Peñarrubia en Terapia Gestalt: La vía del vacío fértil (2008), la Terapia Gestalt confía en el proceso de la persona y en la capacidad de encontrar nuevas formas de estar consigo misma y con los demás.
Porque muchas veces sanar también tiene que ver con vivir una relación diferente: una relación donde podamos mostrarnos tal y como somos.
¿Cómo trabajamos en Terapia Gestalt?
En una sesión de Terapia Gestalt trabajamos con aquello que aparece en el momento presente: una emoción, una sensación corporal, una dificultad que se repite, una relación, una preocupación o incluso algo que parece pequeño pero que tiene mucho significado.
No buscamos respuestas rápidas ni fórmulas mágicas. Buscamos comprender, experimentar y crear un espacio donde algo nuevo pueda surgir.
Para mí, la terapia Gestalt es una invitación a volver a casa: a volver a ti.
A escucharte.
A conocerte.
A tratarte con un poco más de cariño y compasión.
La terapia no consiste en convertirte en otra persona, sino en acompañarte para que puedas estar más cerca de quien ya eres.
Referencias
Naranjo, C. (2002). Gestalt de vanguardia. Ediciones La Llave.
Peñarrubia, F. (2008). Terapia Gestalt: La vía del vacío fértil. Alianza Editorial.
Perls, F. (1976). El enfoque gestáltico y testimonios de terapia. Cuatro Vientos.
Perls, F., Hefferline, R., & Goodman, P. (2002). Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana. Sociedad de Cultura Valle-Inclán. (Trabajo original publicado en 1951).
Yontef, G. M. (1995/1997). Proceso y diálogo en psicoterapia Gestalt. Cuatro Vientos.